Ya hemos comentado en más de una ocasión lo importantes que eran para la sociedad maya las pirámides-
Con frecuencia los templos religiosos más importantes se encontraban en la cima de las pirámides mayas, supuestamente por ser el lugar más cercano a los cielos. Mientras que descubrimientos recientes apuntan al uso extensivo de pirámides como tumbas, los templos en sí parecen raramente haber contenido entierros. La carencia de una cámara de entierros, sin embargo, permitía a los mayas sagrados el acceso, a lo sumo, a tres cuartos pequeños para ser usados para varios propósitos rituales. Situados en la cima de las pirámides, a más de 60 metros de altura, como en El Mirador, los templos eran impresionantes estructuras decoradas. Comúnmente tenían una cresta en el techo, o un gran muro superficial, estos templos pudieron haber servido como hitos propagandísticos. Como eran ocasionalmente las únicas estructuras que excedían la altura de la selva, las crestas sobre los templos eran a menudo esculpidas con representaciones de los gobernantes que podían ser vistos desde grandes distancias. Debajo de los orgullosos templos estaban las pirámides que eran, en última instancia, una serie de plataformas surcadas por empinados escalones que permitirían el acceso al templo.
Tales medidas sólo podían ir destinadas a evitar el robo del secreto más preciado de los mayas: su sabiduría. Por eso proferían una maldición que afectaría a todo aquel que entrara en sus templos dispuesto a robarlesela.
Muchos fueron los exploradores que ignoraron las advertencias de los libros y quisieron llevarse un pedacito de esa cultura a su casa. Y ninguno de ellos sobrevivió para contarlo; todos cayeron gravemente enfermos al poco de haber recogido una piedra, una cadena o una estatuita.